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Después de haber estado más de dos meses internado en terapia intensiva, según comunicó el obispo de San Justo, Eduardo García, “el querido Padre...
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Después de haber estado más de dos meses internado en terapia intensiva, según comunicó el obispo de San Justo, Eduardo García, “el querido Padre Bachi pasó de este mundo al Padre”.

“Rezamos por su familia, por la iglesia de San Justo a la que tanto bien hizo y damos gracias por el don de su vida” expresó en su mensaje el obispo.

Tras haber sido diagnosticado positivo en Covid-19 el miércoles 21 de junio, el párroco del Barrio Almafuerte de San Justo, Basilicio “Bachi” Brítez habia dado pelea al coronavirus, que lo mantuvo internado en la clínica San Camilo, donde recibió innumerables mensajes de apoyo.

Durante su convalecencia, el sacerdote había reflexionado: “Es el partido que yo decidí jugar, que fue estar del lado de la gente, acompañándola en estos momentos tan particulares, y no estar en la comodidad de mi casa. Pero, bueno, la voluntad de Dios es que, en estos momentos, yo esté en el banco de suplentes”.

La Comisión Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia y el equipo de Sacerdotes de Villas de Capital y Gran Buenos Aires lamentaron la muerte del padre Basilicio “Bachi” Brítez, de quien consideraron que “al igual que el Padre Carlos Mugica» fue «de alguna forma un mártir de los pobres».

El sacerdote «murió de Covid-19 por estar presente en su comunidad, dando hasta la última gota de su sangre por su pueblo”, resaltaron las organizaciones en un comunicado conjunto.

“Bachi amaba a la Virgen de Caacupé, patrona de su tierra natal: el Paraguay. Bachi nació en Villa Rica en 1968. Vino a la Argentina en 1971 junto a su padre -zapatero- y su madre -empleada doméstica- y se instaló con su familia en una villa cerca de las Barrancas de Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires”, reseñaron.

Las organizaciones rememoraron que «durante la última dictadura militar esa villa de las Barrancas de Belgrano fue erradicada y así Bachi se fue a vivir con su familia a Villa Palito, en San Justo, el barrio que amó y por el cual luchó para que fuera urbanizado, donde realizó la enorme tarea de establecer el Hogar de Cristo, lo que sin duda lo convirtió en uno de los santos de la pastoral villera”.

Sus pares lo recordaron como una persona «amigable y amigazo» y lamentaron que «estaba enfermo de Covid-19, agravado por sus enfermedades de base».

Al respecto, resaltaron que «dio su batalla hasta el final y fue acompañado por la oración de todos los que lo conocían en las parroquias de las villas matanceras y de las comunidades de Añatuya».

«Su vida compartida y entregada en su entrañable Villa Palito, su compromiso personal y comunitario con el Equipo de Curas de Villas y su presencia tan testimonial en la Comisión de Pastoral de Adicciones hacen que estas palabras escritas en su recuerdo sean asumidas por ambos espacios de nuestra Iglesia argentina», destacaron.

«Gracias, Bachi, por unirnos hasta el final en este mundo que, para vos, ya es eternidad junto al Padre. Querido samaritano, que la Virgen de Caacupé te reciba y abrace en tu nueva casa donde todo es luz», concluyó el comunicado.

El papa Francisco también se interiorizó por la evolución de su salud, llamándolo en varias ocasiones, para conocer su estado y manifestarle su cercanía.

 

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